Críticas de lectores a un relato presentado en un concurso literario

El autor de este relato evidentemente tiene un dominio magistral de la lengua castellana. Desde la primera línea nos introduce en una historia atrapante, con personajes bien logrados y diálogos acertadísimos. El ritmo es trepidante y trama evoluciona con total naturalidad. El final impactante nos sorprende y nos deja con deseos de seguir leyendo. Desafortunadamente, y lamentándolo mucho, no es el tipo de relatos que sean de mi agrado. Puntuación: 2.

Un relato simpático y muy bien escrito sobre un tema algo banal e intrascendente. Un 3.

La historia, si puede llamársela así, que se narra en este relato es sumamente inverosímil. Encuentro ridículo que una persona se despierte un día y, sin motivo aparente, descubra que se ha convertido en cucaracha. Las disquisiciones posteriores me han sumergido en un tedio del que todavía no he salido completamente. Le recomiendo al autor que sea un poco más imaginativo y considerado con sus lectores. Puntuación: 4.

Un buen relato debe tener: a) introducción; b) nudo; y c) desenlace. El relato en cuestión carece de los antes puntos mencionados (a, b y c), de modo que ni siquiera califica como relato. Más bien, lo consideraría como un rejunte de palabras que reflejan un caótico discurrir de ideas (y de escaso brillo, para ser completamente honestos). Lo siento por el autor, pero que se dedique a otra cosa. Puntuación: 5.

He notado en este relato que faltan dos tildes, una coma está colocada en el lugar equivocado y no ha dejado espacio antes del guión de diálogo en tres ocasiones. Le recomiendo al autor que haga una concienzuda revisión de sus trabajos antes de darlos a conocer. Puntuación: 6.

El autor usó guiones cortos en los diálogos. Ahí van los largos, ¿cuántas veces tengo que decirlo? Guiones laaaargos. Vamos que no es tan difícil. Miren: “–Hola –me dijo y se sonrojó.” Ven que es fácil. Guiones largos en los diálogos: esa es la clave de todo.

Este relato me ha dejado un poco confundido. No sé exactamente cuál era la intención del autor. Si era la de transmitir la sensación de que al leer ciertos textos uno pierde el tiempo de la forma más estúpida, el autor lo ha conseguido plenamente. ¡Suerte!

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