El médico alemán

Aunque en algunos lados la promocionan como una película basada en hechos reales,  Wakolda está basada en la novela que escribió la propia directora de la película, Lucía Puenzo, de modo que salí del cine con curiosidad por determinar cuánto de lo que había visto estaba anclado en la realidad y cuánto debía considerarse licencia literaria. Que Josef Mengele fue un médico de la SS que llevó a cabo experimentos brutales con cobayos humanos en Auschwitz es algo bien conocido, así como también que, una vez terminada la guerra, se refugió en la Argentina, donde, como muchos otros criminales de guerra nazis, llevó una vida discreta, procurando no llamar la atención. Que Mengele continuara sus prácticas en la Argentina, en Paraguay o en Brasil, que no pudiera resistirse a la tentación de experimentar con enanos y gemelos que habían capturado su interés en Auschwitz, parece algo extremo, así como también muy improbable el hecho de que en su huida por el cono sur, Mengele se encontrara con una familia argentina integrada por  gemelos y una niña afectada por una forma de enanismo susceptible de ser tratada con hormonas que Mengele ya había probado para estimular el crecimiento en vacas. No sorprende entonces que no haya encontrado ningún registro de que algo parecido a lo que se cuenta en Wakolda haya sucedido realmente, aunque sí puden encontrarse referencias a los escritos de Mengele. La película se estructura alrededor de unos cuadernos de notas en los que el Dr. Mengele dejaba constancia de todas sus observaciones y la evolución de sus experimentos con la familia argentina. En Wakolda, los diarios de Mengele son verdaderas obras de arte, versiones modernas de los cuadernos de Leonardo da Vinci. Aparentemente, los diarios de Mengele en Argentina que se muestran en Wakolda son tan ficticios como el argumento de la película. En cambio, sí existen los diarios, apuntes y una especie de autobiografía novelada que Mengele escribió en su exilio Brasil, que fueron adquiridos en una subasta por un judío ortodoxo de California por unos 300 o 400 000 dólares. No están disponibles en forma completa y lo que puede verse no se aproxima ni remotamente a los códices de Leonardo, pero tiene el inquietante encanto de la familiaridad: cuadernos espiralados, anotadores, agendas, blocs de notas pautados…

556857-110722-mengele-diary-auction

Helmut Galle, en un número de 2011 de la revista Estudos avançados, hace un breve resumen biográfico de Mengele antes de analizar los escritos con ambiciones literarias que el médico alemán produjo en su exilio brasileño.  Allí se indica que Josef Mengele nació en 1911 en el seno de una familia burguesa y católica del sur de Alemania, propietaria de la fábrica de máquinas agrarias Mengele Agrartechnik, que aun sigue en actividad. Inició sus estudios de medicina y antropología en 1930 y obtuvo doctorados en ambas disciplinas. En 1937 se afilió al partido nazi y en 1938 ingresó a las SS. En 1941 fue destinado al frente ruso como médico, y luego de ser herido y declarado no apto para el servicio en el frente, formó parte del personal médico del campo de concentración de Auschwitz donde, entre mayo de 1943 y enero de 1945, según el testimonio de sobrevivientes, seleccionaba quienes serían destinados al trabajo forzado, a las cámaras de gas o a sus experimentaciones médicas. Finalizada la guerra, Mengele consiguió permanecer oculto en Bavaria hasta 1949, año en que logró escapar a Buenos Aires siguiendo la llamada línea de las ratas. Se estableció en Vicente López, donde llevó una vida tranquila, dedicado principalmente a la venta de juguetes, a la empresa farmacéutica Fadro Farm y a la práctica clínica, abortista según algunas fuentes. A mediados de los años cincuenta, estaba tan cómodo y despreocupado con su vida en Vicente López que había vuelto a usar su verdadero nombre y se movía con total naturalidad, como parece indicarlo esta foto de 1956 tomada por la policía argentina para la confección de sus documentos de identidad.

Josef_Mengele

La captura de Adolf Eichmann en 1960 marcó el fin de la inmunidad para los nazis perseguidos en Sudamérica por crímenes de guerra, por lo que Mengele escapó rumbo a Paraguay y finalmente se estableció a Brasil, donde se mantuvo en la clandestinidad y murió en 1974 debido a un accidente cerebro vascular mientras nadaba en el mar. De los sesenta y ocho años que vivió Mengele, treinta y dos los hizo de forma bastante normal, dos como perpetrador extremo, y treinta y cuatro evadiendo ser juzgado por su actuación en Auschwitz. De esa segunda mitad de su vida, la década vivida en la Argentina tal vez represente la fase en la cual alcanzó cierta normalidad burguesa. Aunque Mengele, como figura que encarna o bien la curiosidad científica desprovista de toda ética o bien el mero sadismo, puede resultar un buen punto de partida para ficciones sobre estas cuestiones, la vida y los hechos de Mengele no necesitan ser ficcionalizados para resultar inquietantes. No es más terrorífico imaginar que Mengele pudiera haber estado en la Patagonia experimentando con gemelos que saber que estaba viviendo entre nosotros como uno más, que tal vez no hubiera nada radicalmente distinto entre él y cualquier otro vecino de Vicente López. Lo que de verdad da miedo pensar es que seamos tan parecidos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s