Belleza, pecado e infierno

Ocasionalmente algo despabila a Buenos Aires y la hace retornar a sus ambiciones prohibidas. Entonces le da lugar a algún iconoclasta superviviente. A alguien como León Ferrari. Cuando se presentó en el Centro Cultural Recoleta una retrospectiva de este artista de 84 años, muchos fuimos más entusiasmados con la idea de respirar la atmósfera contestataria que debía ser la norma en los 60, con la movida del Instituto Di Tella y demás, que con el arte mismo. La muestra había suscitado polémicas e indignación por su descarnado ataque a la Iglesia Católica. Las imágenes más difundidas por los medios mostraban a Jesús derritiéndose en una plancha, a Jesús contorsionándose en una licuadora, a varios Jesús quemándose en una tostadora eléctrica.

sl04fo02

El caso no estaba exento de agravantes: la muestra estaba siendo presentada en una sala municipal (¿es lícito usar el dinero de los contribuyentes, mayormente católicos, para solventar una exposición que agrede sus creencias más profundas?) situada a pocos metros de la Iglesia del Pilar, un templo católico de relevancia (¿es necesario que la ofensa sea prácticamente en la puerta de la casa de Dios? ¿no pudo haberse elegido un terreno más neutral?).Todo esto tenía un gran atractivo y la muestra tuvo un éxito de dimensiones insospechadas gracias a la intensiva publicidad que promovían involuntariamente los sectores católicos más fundamentalistas. Por una vez un hecho genuinamente artístico despabilaba a los ciudadanos de Buenos Aires. Fui entonces a la Recoleta, y mientras caminaba por esa calle que está flanqueada por el cementerio de un lado y bares y restaurantes del otro, a una cuadra alcancé a ver un gentío frente al Centro Cultural. Por un momento temí que todos ellos estuvieran pugnando por entrar, pero me tranquilicé cuando noté que sólo era un grupo de católicos que demostraba su descontento recitando el rosario con increíble tristeza. El día anterior había estado presente su contracara, los más anticatólicos manifestándose a favor de la muestra de Ferrari al grito de Iglesia, basura, vos sos la dictadura. Sintiéndome tan lejos de unos como de otros, antes de entrar en el Recoleta pasé por la Iglesia del Pilar. Colonial, bastante fea, poco que hacer frente a los grandes templos de estilo gótico. Lo más llamativo eran las calaveras con fémures debajo en cruz, como las banderas piratas, que adornaban las paredes del recinto. Antes, hace siglos tal vez, en esos agujeros habían ojos. La muestra de Ferrari tenía que superar eso. Pasé frente a los tristes y fervientes católicos que rezaban con voz cansada mientras sentía que secretamente pedían al Señor el infierno para aquellos que como yo, después de pagar la contribución de 1 $, cruzaban una puerta para entretenerse con la obra de un blasfemo. Pero alcanzaba con cruzar esa puerta y ver las primeras obras para darse cuenta que estaba frente a la obra de un gran artista, esas obras del Ferrari temprano que combinaban caligrafía y dibujo creando una rara síntesis de ambas. Un texto se convertía en algo pictórico, lo cual podría parecer natural con el chino o el japonés pero parece imposible con los feos y pobres caracteres latinos.

sl04fo03

En los siguientes sectores habían más sorpresas: una serie de collages que imaginaban al papa Juan Pablo II disfrutando del arte de Madonna y la Cicciolina; una pecera con dos axolotles, uno blanco y otro negro, moviéndose de forma irreal entre una representación barata de la última cena con figuras de yeso; una serie de portadas de una colección de Página/12 en la cual se atacaba tanto a los culpables de violaciones de los derechos humanos como a la iglesia católica argentina (se destacaba una foto del papa Pío XII saludando a Hitler, y debajo otra de un cardenal saludando a Videla: la correspondencia entre ambas fotos era impactante); la sala de los horrores cristianos (viendo todas las obras quedaba claro que las torturas que León Ferrari le infligía a esos Jesucristo de yeso y plástico eran las mismas que los católicos antes habían imaginado para que los pecadores irredentos sufran en el infierno, de forma que la Iglesia convalidaba las torturas al promover la idea del infiernos, y esta promesa de castigo eterno para los pecadores en el más allá bien promueve la tortura terrenal, tal como sucedió en la inquisición por ejemplo); una serie de reproducciones de grandes artistas católicos a los que Ferrari ponía jaulas con pájaros sobre ellas, la obra completa podría consistir en una representación de, digamos, un mural de Miguel Ángel de la capilla Sixtina parcialmente cubierto de excrementos o bien la obra podía consistir en todo el conjunto jaula-pintura; un sector de la muestra anulado porque un ataque de un grupo de fanáticos católicos rompió algunas obras (ahora ese sector parecía formar parte de la muestra de un modo integral); un gigantesco Jesús crucificado sobre un F-16 (una obra emblemática de los años 60 que había causado gran revuelo cuando fue expuesta en el Instituto di Tella); otras obras de diversas épocas del artista se enfocaban en la sensualidad femenina como una forma de placer y liberación; varias pequeñas obras provocaban humor y enviaban un mensaje claro (un frasco lleno de preservativos inflados con una etiqueta con la cara sonriente de Juan Pablo II puede ser la forma que León Ferrari elija para expresar su desacuerdo con la condena del papa ante el uso de preservativos).

22x

La muestra estuvo cerrada unos días por orden judicial ante la demanda de un grupo católico. En la apelación se favoreció la reapertura, y los demandantes, tal vez entendiendo que le habían hecho una enorme publicidad gratuita con sus querellas, decidieron dar la cosa por concluida. Poco tiempo después la muestra se cerró de todos modos antes de tiempo. Otros hechos, menos artísticos, más brutales, habían captado la atención de los habitantes de la gran aldea.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s